20, octubre 2026
La medición comenzará el 1 de noviembre y permitirá actualizar la información sobre pobreza, empleo, educación y condiciones de vida. Sus resultados serán fundamentales para evaluar las políticas sociales y orientar las decisiones del Estado.
Conocer cómo viven las familias, cuáles son sus principales dificultades económicas y qué necesidades permanecen sin respuesta constituye uno de los desafíos centrales para el diseño de políticas públicas.
En ese contexto, el Ministerio de Desarrollo Social y Familia presentó oficialmente la Encuesta Casen 2026, cuyo levantamiento de información comenzará el próximo 1 de noviembre y se extenderá hasta el 31 de enero de 2027.
La nueva medición contempla una meta de 75.813 viviendas distribuidas en las 16 regiones del país y permitirá construir un diagnóstico actualizado de las condiciones socioeconómicas de los hogares.
La pobreza requiere algo más que estadísticas
Desde su implementación en 1987, la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional se ha consolidado como uno de los principales instrumentos para comprender las desigualdades sociales y evaluar los resultados de las intervenciones estatales.
Su importancia radica en que permite observar distintas dimensiones del bienestar, incluyendo los ingresos, el trabajo, la salud, la educación y las condiciones habitacionales.
Durante la presentación de la campaña «Cuando tú respondes, Chile responde», la ministra de Desarrollo Social y Familia, María Jesús Wulf, destacó la necesidad de contar con información precisa para mejorar la asignación de recursos públicos.
La secretaria de Estado puso especial atención en la pobreza infantil y en las consecuencias que pueden generar las carencias durante los primeros años de vida.
Se trata de un aspecto particularmente relevante para el diseño de programas sociales, considerando que las dificultades económicas no solo afectan el presente de una familia, sino que también pueden condicionar las oportunidades futuras de niños, niñas y adolescentes.
Tarapacá frente al desafío de conocer su realidad
Para regiones como Tarapacá, contar con información socioeconómica actualizada representa una oportunidad para comprender mejor las condiciones de vida de sus habitantes.
Las diferencias entre territorios, el acceso a servicios, las condiciones de empleo y las necesidades habitacionales son materias que requieren diagnósticos rigurosos antes de definir prioridades de inversión pública.
En este sentido, la Casen constituye una herramienta para examinar las brechas sociales desde una perspectiva territorial, permitiendo que el debate sobre pobreza y desigualdad se sustente en antecedentes verificables.
Sin embargo, será necesario conocer los resultados y su nivel de representatividad territorial para determinar qué conclusiones específicas podrán establecerse sobre las distintas comunas de Tarapacá.
Información para tomar mejores decisiones
El subsecretario de Evaluación Social, Gabriel Ugarte, explicó que las viviendas serán seleccionadas aleatoriamente mediante un diseño estadístico y que cada respuesta contribuirá a representar la realidad de muchas otras familias.
El trabajo de campo será ejecutado por el Centro de Microdatos de la Universidad de Chile, mediante entrevistas presenciales apoyadas por dispositivos electrónicos.
Una vez terminado el levantamiento, se desarrollará el procesamiento y la validación de los antecedentes recopilados.
El Gobierno también aseguró que las respuestas serán confidenciales y que participar no afectará los beneficios sociales ni modificará el Registro Social de Hogares.
El verdadero desafío comienza después de la encuesta
Contar con estadísticas actualizadas es indispensable, pero su utilidad dependerá también de la capacidad institucional para traducir los resultados en decisiones concretas.
Identificar las carencias constituye el primer paso. El siguiente consiste en establecer prioridades, focalizar adecuadamente los recursos y evaluar si las políticas públicas efectivamente mejoran la calidad de vida de las personas.
En una región como Tarapacá, donde las necesidades sociales deben analizarse considerando sus particularidades territoriales, la información que aporte esta nueva medición puede convertirse en un insumo relevante para la discusión sobre desarrollo regional.
Porque detrás de cada porcentaje existe una familia, y detrás de cada diagnóstico debiera existir una respuesta. Esa será, finalmente, la verdadera prueba de utilidad de la Casen 2026.





